El Fútbol De Élite: ¿Deporte o Tomadura De Pelo?

Si le preguntas a un niño qué quiere ser de mayor, en un porcentaje preocupantemente elevado, te contestará que futbolista. En sus habitaciones cuelgan, impresos en papel, los rostros de sus ídolos y en sus sueños se cuela la idea de que  en el futuro llegarán a ser como ellos: ricos y famosos. Se pondrán su camiseta y la bufanda de su club, irán al estadio con sus padres y pegarán el escudo de sus amados colores en la libreta del cole. Si ganan, aplaudirán, gritarán, y si pierden, llorarán con ellos la derrota. Sus héroes son figuras del deporte, jugadores sin parangón.

Sin ir más lejos, en las noticias de hoy han confirmado el fichaje, por parte del F.C. Barcelona, de un joven de 22 años llamado Alexis Sánchez. No es que la criatura haya hecho nada por la humanidad aún pero, según dicen los expertos, es una promesa del fútbol mundial. Entre sus cualidades está la de tener habilidad en el regate y olfato goleador, así que el Barça ha pagado, tan ricamente, treinta y siete millones y medio de euros por su fichaje.

En un primer momento he pensado ” vaya pastón” pero, después, tras reflexionar, me he dado cuenta de que las cualidades de Alexis (o cualquier otro jugador de élite) son muy beneficiosas para sus seguidores porque, cuando haga un buen regate u olfatee un gol, les proporcionará un alto nivel de felicidad y dejará sus corazones henchidos de orgullo y gloria. ¡Cómo vas a comparar la satisfacción que da un buen regate con la que da que alguien te salve la vida en un quirófano o investigue para erradicar una enfermedad o se juegue la vida en el andamio! Dentro de mi ignorancia digo yo que debe ser así, porque de lo contrario a los médicos,  investigadores y albañiles, los ficharían por los mismos millones ¿no?

Lo curioso es que, también hoy, he oído hablar en las noticias  que  la O.N.U.  pide trescientos millones de euros (el precio de ocho Alexis) para paliar el hambre en el sur de Somalia, donde millones de personas mueren de inanición cada segundo. De todo ello deduzco que: ¡Arriba el regate y el olfato goleador!

Sólo por curiosidad he mirado el aforo de los estadios del Barcelona y Real Madrid. Uniendo ambos, el resultado es de 179.708 localidades, aproximadamente. Entonces me he dicho “voy a ver cuanto recaudan entre los dos equipos en un partido” y, tomando como referencia el precio de una localidad media-baja (53€) la calculadora casi se vuelve loca: Nueve millones quinientos veinticuatro mil quinientos veinticuatro euros que pasan por la taquilla en UN SÓLO DÍA o lo que es lo mismo, la hipoteca de 100 familias de las que están siendo desahuciadas actualmente.

Y ya no entro en los sueldos de los jugadores y las primas que reciben por hacer bien lo que, de entrada, deberían hacer bien si tuvieran vergüenza. ¿De verdad es tan importante correr por un campo de hierba dándole patadas a un balón en pantalón corto? ¿Vale en realidad ese esfuerzo físico tanto dinero?

Y que nadie me diga que el fútbol de élite es deporte, porque desde que son sociedades anónimas, todo parecido con la realidad es pura coincidencia. Según el Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española, DEPORTE es: Recreación, pasatiempo, placer, diversión, o ejercicio físico, por lo común al aire libre. Actividad física, ejercida como juego o competición, cuya práctica supone entrenamiento y sujeción a normas. Y, para más INRI, “hacer algo por deporte” significa por gusto y desinteresadamente. Por supuesto que hay gente que juega fútbol por deporte pero, desde luego, no son los que ganan cantidades ingentes de dinero.

Lo que más me impresiona es que esa cantidad tan desorbitada sale de los bolsillos de los trabajadores. Son los mismos que ahora se han quedado sin empleo, que no pueden pagar la hipoteca, que sufren lo inimaginable por su futuro.¿Deberían los clubes ayudarlos ahora que lo necesitan?. Y lo que más me duele es que si a los 179.708 seguidores les propusiéramos que un domingo cualquiera fueran a la puerta del estadio y en lugar de entrar dejaran el importe de la entrada en una caja para ayudar a los desfavorecidos, la mayor parte diría que no.

No sé en que mundo vive el ser humano, pero espero que haya muchos y muchas jóvenes que no se dejen embaucar por la fama y el brillo del dinero y quieran ser como el Dr. Pedro Cavadas o Albert Einstein o Alfred Nobel o Berta von Suttenero cualquier profesional de a pie, que haga cosas que son importantes porque mejoran la calidad de vida de otras personas.

 

 http:susana.negociosupermercado.com

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